Ninguno de los tres candidatos que siguen en la contienda por la presidencia de Estados Unidos apoya el libre comercio. No obstante, hay profundas diferencias entre ellos.

Dentro del Partido Demócrata, las grandes centrales sindicales tradicionalmente eran los principales opositores al libre comercio, aunque dicha oposición hasta ahora no fue suficiente para descarrilar la aprobación de aquellos tratados de libre comercio ratificados por el Congreso de Estados Unidos. En contraste, el Partido Republicano tradicionalmente apoyó el libre comercio, con el respaldo del sector empresarial, a través de la poderosa Cámara de Comercio.

Las declaraciones de los candidatos presidenciales de ambos partidos ya no se inscriben dentro de esas posturas tradicionales. Por ejemplo, la candidata Demócrata Hillary Clinton, cuando fue Secretaria de Estado durante el primer mandato del Presidente Barack Obama, apoyó el acuerdo comercial conocido como Alianza Trans-Pacífica. En marzo, haciendo campaña en Ohio, la Senadora Clinton declaró que ya no apoyaba el acuerdo comercial Trans-Pacífico. Esta fue una respuesta al reto desde la izquierda planteado por el Senador Bernie Sanders, el otro candidato Demócrata, quien se ufana de nunca haber apoyado ningún acuerdo comercial.

Del lado Republicano, el presunto candidato Donald Trump apoya una postura aún más radical en contra de los acuerdos de libre comercio. De hecho los eliminaría,  porque propone aplicarle aranceles a las importaciones de aquellos países con los cuales Estados Unidos tiene un saldo comercial negativo.

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.