Después de caer antes de la elección por nueve días consecutivos, lo cual no se veía desde 1980, los mercados comenzaron a subir el lunes siguiente, antes de la votación. A raíz de la victoria Republicana, los inversionistas han vendido bonos y oro y han retornado a las acciones, anticipando mayor crecimiento económico e inflación.

Algunos de los elementos de la agenda económica del Presidente electo Donald Trump apoyan este giro positivo de los mercados. Las promesas de campaña de recortar impuestos y de invertir en infraestructura, equivalentes a un estímulo fiscal largamente esperado, pueden empujar el crecimiento y la inflación a niveles más altos. Cierto, ambas medidas, las rebajas de impuestos y el aumento del gasto público, requieren aprobación legislativa, pero son más factibles ahora porque el Partido Republicano tiene la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes.

Otras promesas de campaña, que pueden tener efectos más perniciosos a largo plazo, no causan preocupación inmediata. Tal es el caso de la prometida deportación masiva de inmigrantes indocumentados, la cual podría desestabilizar el mercado laboral, o la aprobación de barreras aduaneras contra las importaciones de socios comerciales, lo cual podría desencadenar costosas guerras comerciales. Casi la mitad de 57 economistas estadounidenses encuestados por el Wall Street Journal, después de la elección, dijeron que “una guerra comercial era el mayor riesgo para la economía.”

Finalmente, incluso economistas de la oposición, reconocen que no hay riesgo inminente de recesión en el corto plazo.

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.