La economía de Estados Unidos está cerrando 2016 vigorosamente y en expansión. El Banco de la Reserva Federal de Atlanta proyecta que la tasa anual de crecimiento económico, en este último trimestre, llegará a 2.6 por ciento, mientras que el desempleo en noviembre disminuyó a 4.6 por ciento, el nivel más bajo en 9 años. Además, la transición al nuevo gobierno y los nombramientos anunciados, en puestos altos en la Casa Blanca y en el gabinete de tres ex banqueros de Goldman Sachs, así como del ejecutivo máximo de Exxon para el Departamento de Estado, han sido recibidos con beneplácito por el liderazgo empresarial.

Esta creciente confianza en el panorama económico ha conducido a una corrida alcista en el mercado de acciones, la cual empujó al Promedio Industrial Dow Jones a un nuevo récord de casi 20,000 puntos. Desde principios de este año, el Indice Dow Jones ha ganado 13 por ciento, con alrededor de 6 por ciento de dicho aumento durante las últimas cinco semanas, desde la elección. Hasta el anticipado aumento de la tasa de interés de los fondos federales, esta semana, confirma que el banco central juzga que hay evidencia de “crecimiento fortalecido y de mejoramiento en el mercado laboral.”

Los inversionistas parecen estar enfocados sobre el hecho de que el Presidente electo Donald Trump recibirá una economía en expansión, así como esperan el cumplimiento de algunas promesas de campaña, tales como menos regulación, menos impuestos y más inversión en infraestructura. Por ahora, le están prestando menos atención a otras promesas negativas, tales como una política comercial proteccionista y deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados.

Por Isaac Cohen*
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.