El Departamento de Comercio de Estados Unidos revisó la cifra divulgada previamente, en abril, de una tasa magra de crecimiento de 0,1 por ciento para el primer trimestre de este año. Pero la revisión fue hacia abajo. La estimación ahora es que la economía estadounidense se achicó uno por ciento durante el primer trimestre pasado.

El severo invierno en enero y febrero permitió explicar la primera disminución del crecimiento económico en tres años. Aún así, la cifra también puso en evidencia la lenta recuperación. Esta demanda un desempeño vigoroso en los trimestres que vienen, para igualar al menos la tasa modesta de crecimiento de 2 por ciento del año pasado.

Más allá de los meses de invierno severo, durante el primer trimestre, el otro factor restrictivo fue el casi nulo aumento de inventarios, lo cual le restó 1,62 por ciento al crecimiento. La debilidad continuó en abril, porque el Departamento de Comercio también anunció que desde marzo el consumo personal disminuyó 0,1 por ciento, pero ajustada por inflación la disminución en abril fue de 0,3 por ciento. Además, los salarios aumentaron apenas 0,2 por ciento, también en abril, indicando que sigue débil el poder de compra de los consumidores.

 Para quienes elaboran la política económica, el consumo personal débil y los salarios estancados, junto a la inflación que se asoma, no son señales muy claras. Especialmente porque la bolsa de valores está alcanzando nuevas cimas, las ganancias de las corporaciones están fuertes y el desempleo está disminuyendo.

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.