En abril, los precios del petróleo en Estados Unidos superaron $55 por barril, después de caer en marzo a menos de $44, el precio más bajo en seis años. Este aumento alimentó la percepción en los mercados de que ha terminado la caída de los precios del petróleo, que comenzó el verano pasado.

 Sin embargo, varios factores adversos están nublando el horizonte, tales como la desaceleración en el resto de la economía mundial, crecientes confrontaciones en el Medio Oriente, las negociaciones de la deuda griega y la fortaleza del dólar estadounidense. Quizás como consecuencia, el Wall Street Journal reveló que algunos inversionistas están saliéndose de los mercados de futuros del petróleo, lo cual puede indicar que les preocupa que los precios del crudo puedan volver a retroceder.

Ante el desplazamiento del centro de gravedad de la producción mundial de petróleo, desde el Medio Oriente hacia Tejas y Dakota del Norte, otra caída del precio significará que los productores en Estados Unidos, especialmente quienes utilizan fracturación hidráulica, tendrán que continuar reduciendo la producción.

Hasta ahora, la caída del precio ha causado que los productores en Estados Unidos cierren casi la mitad de las plataformas petroleras activas, desde 1,600 que estaban operando el año pasado a cerca de 800 en abril. Aún así, la producción de crudo en Estados Unidos este año, llegará a 9,4 millones de barriles diarios, igual a la producción de Arabia Saudita. Además, la Administración de Información Energética proyecta que Estados Unidos en 2019 puede convertirse en exportador neto de energía.

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.