La semana pasada, como se esperaba, el término “paciente” desapareció de la declaración emitida al término de la última reunión del banco central de Estados Unidos. No obstante, en la frase más citada de la conferencia de prensa celebrada después de la reunión, la Presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen dijo, la ausencia del término paciente “no significa que vamos a ser impacientes.”

Además, alguna certeza fue proporcionada, porque la declaración también dijo que “sigue siendo improbable” que el alza de la tasa de interés ocurra en la próxima reunión de abril. Inicialmente, los mercados se sorprendieron, pero reaccionaron positivamente, porque la expectativa era que el despegue comenzaría en junio. Como lo indicó el comunicado, “el momento del aumento inicial” no ha sido decidido.

Por ende, la desaparición del término paciente, junto a la certeza que el despegue no comenzará en abril, significa que en junio, como lo describió el Vicepresidente Stanley Fischer, el banco central dejará de “telegrafiar” sus intenciones. Así lo confirmó el comunicado de la semana pasada. Después de abril, el aumento en la tasa de los fondos federales vendrá cuando el banco central vea “mejoramiento adicional en el mercado de trabajo y confíe razonablemente que la inflación retornará a su objetivo de 2 por ciento a mediano plazo.”

Ha terminado la orientación futura proporcionada por el banco central durante siete años. Pero, como dijo Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental, del Fondo Monetario Internacional, el cambio de postura que se avecina es el “más anunciado en la historia de la banca central.”

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.

 

 

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