Hay gran expectativa respecto a lo que hará el banco central de Estados Unidos, en diez días, respecto a la tasa de interés de los fondos federales. Hasta la última semana de agosto, parecía que el despegue comenzaría durante la próxima reunión del 17 de septiembre. Sin embargo, algunos acontecimientos recientes han aumentado la incertidumbre respecto a la decisión. La volatilidad de los mercados, que está emanando de la desaceleración económica en China, junto a la caída de los precios de las materias primas y la fortaleza del dólar, han llevado a algunos funcionarios a ver la decisión como menos urgente.

Aún así, como lo reitera la Reserva Federal, las decisiones de política dependen de la evolución de las condiciones económicas. En este caso, algunos indicadores están señalando que hay suficiente fortaleza en la economía estadounidense.  Por ejemplo, en medio de la volatilidad de los mercados de fines de agosto, el Departamento de Comercio  reveló que el crecimiento económico de Estados Unidos, durante el segundo trimestre de este año, alcanzó 3,7 por ciento, aumento notable desde menos de uno por ciento del primer trimestre.

Además, la semana pasada el Departamento de Trabajo divulgó las cifras de empleo en agosto, las cuales alcanzaron 173,000 nuevos empleos, menores al promedio mensual de 212,000 creados en lo que va del año. Algunos observadores juzgaron esta cifra menor de creación de empleo en agosto como indicativa que la Reserva Federal puede esperar. Pero también en agosto, el desempleo disminuyó de 5,3 a 5,1 por ciento, mientras que los salarios por hora aumentaron 0,3 por ciento, mejor de lo esperado.

Por Isaac Cohen*

  *Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.