La contracción de 0,7 por ciento, del primer trimestre de este año, en la economía de Estados Unidos ha sido sucedida por dos meses consecutivos de robusta creación de empleo.  Después de aumentar 233,000 nuevos empleos en abril, el Departamento de Trabajo informó que en mayo fueron creados 280,000 nuevos empleos no agrícolas. Los salarios por hora de los trabajadores del sector privado, que estaban rezagados a una tasa anual de 2 por ciento, aumentaron 2,3 por ciento en mayo. La tasa de desempleo aumentó levemente de 5,4 por ciento en abril a 5,5 por ciento en mayo, por una buena razón, porque más personas están activamente buscando trabajo. Estas cifras positivas confirmaron la percepción del banco central que la caída invernal fue causada por factores transitorios.

Excepto en la minería, en mayo todos los sectores aumentaron las contrataciones. La inclusión de la producción de gas y petróleo en el sector minero condujo a una pérdida de 17,000 empleos en mayo, sumándose a una pérdida acumulada de 68,000 empleos desde enero.

 Los mercados reaccionaron negativamente ante las buenas noticias, porque las percibieron como confirmación que la Reserva Federal comenzará pronto a elevar la tasa de interés.  La reacción fue inmediata, se intensificaron las ventas de bonos del gobierno, mientras que la bolsa cerró a la baja por segunda semana consecutiva.

No obstante, un día antes que se anunciaran las cifras de empleo, saltó a la palestra el Fondo Monetario Internacional  sugiriendo que la Reserva Federal debe esperar hasta la primera mitad de 2016.

     Por Isaac Cohen*

 *Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.