Uno de los rasgos salientes de la lenta recuperación económica de la economía estadounidense es la inflación baja. Durante más de dos años, la tasa de inflación se ha mantenido debajo del objetivo de 2 por ciento preferido por el banco central. Además, el desempleo está declinando. El mes pasado, llegó a 5,9 por ciento, acercándose a la llamada “tasa natural de desempleo” de 5,5 por ciento, debajo de la cual supuestamente genera presiones inflacionarias. Aún así, los salarios siguen estancados, al punto que David Leonhardt en el New York Times escribió sobre “la gran desaceleración salarial del siglo 21.”

De hecho, la preocupación va en dirección contraria. Como dijo el Presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York William Dudley, en discurso pronunciado la semana pasada, la fortaleza del dólar y la debilidad del crecimiento económico mundial, junto a los precios bajos de los energéticos, pueden “abatir las presiones inflacionarias.”

 El tema que dominó las últimas reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, la semana pasada en Washington, fue la desaceleración de la economía mundial, incluyendo a Europa, Japón, hasta China y la mayoría de mercados emergentes. También, Han caído los precios de las materias primas, incluso los del petróleo, estabilizados en alrededor de $100 dólares por barril durante los últimos tres años, han llegado a $85 dólares.

 Por ende, quienes están preocupados por el riesgo inflacionario tendrán que continuar gritando “ya viene el lobo,” por un rato más.

Por Isaac Cohen*

 *Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.