Persiste la volatilidad causada en los mercados mundiales por los resultados del referendo de la semana pasada en el Reino Unido. Pero, más allá del desplome de la libra esterlina y la caída de las bolsas de valores, del alza del dólar y la consecuente caída de los precios de las materias primas, las repercusiones inmediatas son políticas.

Puede esperarse un período de incertidumbre en Europa, de por lo menos dos años, mientras se alcanzan los términos del acuerdo de separación, lo cual puede desembocar en un acuerdo similar a aquellos que están vigentes entre la Unión Europea con Noruega y con Suiza. Entretanto, los dos mayores partidos políticos británicos están experimentando pugnas por la sucesión de sus líderes, dentro del Partido Conservador por la renuncia del Primer Ministro David Cameron y en el Partido Laborista debido a una revuelta interna.

La otra consecuencia política mayor tiene que ver con la potencial desintegración del propio Reino Unido. Tanto Escocia como Irlanda del Norte votaron en favor de QUEDARSE, Escocia por 2 a 1 e Irlanda del Norte por 56 a 44 por ciento. La Primera Ministra de Escocia, Nicola Sturgeon declaró que puede haber otro referendo para aprobar independizarse del Reino Unido y negociar los términos para quedarse dentro de la Unión Europea.  En Irlanda del Norte, puede haber una votación para unirse a la República de Irlanda, la cual es miembro de la Unión Europea. Por ende, podemos estar presenciando el fin de los últimos remanentes del Imperio Británico.

Por Isaac Cohen*

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.